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RECOMENDACIONES PASTORALES
PARA LA SEMANA SANTA 2009
A los miembros de la Comunidad Diocesana:
Los saludo con afecto y les deseo la paz y el gozo de Cristo muerto y resucitado.
La Iglesia Universal celebra cada año, con solemnidad, la Semana Santa, en la que se actualizan los misterios de nuestra salvación que Jesucristo llevó a cabo, al entregarse voluntariamente a la muerte, para llegar al triunfo de su gloriosa resurrección. Para que estas celebraciones renueven nuestra vida cristiana, por la eficacia que contienen los ritos sagrados, deseo hacer algunas recomendaciones pastorales a todas las Comunidades de la Arquidiócesis.
I. CONCLUSIÓN DE LA CUARESMA: CELEBRACIÓN DE LA SEMANA SANTA:
Nos recuerda la carta circular de la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos Mysterium Paschale (MP), que en la Semana Santa la Iglesia “celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén” (n. 27); el tiempo de cuaresma se prolonga, hasta antes de la misa vespertina, el jueves santo.
a) CRITERIOS GENERALES PARA LA CELEBRACIÓN DE LOS OFICIOS DE SEMANA SANTA
Para estas celebraciones es importante asegurar la noble y digna celebración de estos días, para ello hay que atenerse a las indicaciones que la Santa Sede ofrece para tal efecto:
b) DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR:
“La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que comprende a la vez el presagio del triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión. La relación entre los dos aspectos del misterio pascual se ha de evidenciar en la celebración y en la catequesis del día” (Carta MP 28). Como es ya una tradición, el Papa Benedicto XVI invita a las Iglesias esparcidas por todo el mundo, a celebrar en este día la JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD, que este año tiene por lema el siguiente: “Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo (1 Tm 4,10)”.
Esta JORNADA se realizará en las parroquias y capellanías de la Arquidiócesis, preparándola con orden y entusiasmo, e invitando a todos los jóvenes a proclamar el triunfo de Cristo, como Rey y Señor del Universo, y a manifestar su reinado con obras de amor verdadero, que dignifiquen su vida. Se procurará profundizar y difundir el mensaje del Santo Padre, con una catequesis en consonancia con nuestro tiempo.
Invito cordialmente a los Grupos Juveniles de varones y mujeres, a que participen en la celebración litúrgica de la Misa de Ramos, que organiza la Pastoral Juvenil Diocesana, en el Santuario de los Mártires, a las 11:30 horas. Por la tarde se llevará a cabo la misma celebración en la Iglesia Catedral, que iniciará en el Templo de Nuestra Señora de las Mercedes, a las 17:30 horas, con la Bendición de los Ramos, y en seguida se ordenará la procesión hacia la Iglesia Catedral, para aclamar a Jesús, como el Mesías de Dios, y culminar con la participación en la Eucaristía, en la que se proclama solemnemente la Pasión del Señor.
c) JUEVES SANTO: MISA CRISMAL.
“La Misa Crismal, en la cual el Obispo que concelebra con su Presbiterio, consagra el santo crisma y bendice los demás óleos, es una manifestación de la comunión existente entre el Obispo y sus presbíteros en el único y mismo sacerdocio y ministerio de Cristo” (Carta MP 35).
Quiero hacer una especial invitación a mis hermanos sacerdotes, a los religiosos y religiosas, y a los fieles laicos representantes de las comunidades diocesanas, para que participen en esta Misa Crismal, que se celebrará en la Iglesia Catedral, el Jueves Santo, a las 10:00 horas. Los presbíteros renovarán las promesas sacerdotales ante su Obispo y Pastor y se reunirán para revestirse en la Sala Capitular, o en el patio de la Curia, a las 9:30 horas y llevarán alba y estola.
El Crisma y los Santos Óleos son enviados a las comunidades de la Arquidiócesis, al finalizar la Misa Crismal, para que se utilicen en la celebración de los Sacramentos. Se entregarán únicamente a los representantes que se identifiquen con carta sellada y firmada por el sacerdote responsable. Se ha de poner especial cuidado en que los recipientes sean dignos y seguros, bien aseados, y apropiados para los Óleos en tamaño y material.
Las parroquias y templos que reciben los Santos Óleos, pueden organizar una Celebración de la Palabra, a la hora que se juzgue más oportuna y así expresar el sentido que éstos tienen en la administración de los diversos Sacramentos.
II. TRIDUO PASCUAL:
“La Iglesia celebra cada año los grandes misterios de la redención de los hombres desde la Misa vespertina del jueves en la Cena del Señor ‘hasta las Vísperas del domingo de Resurrección’. Este período de tiempo se denomina justamente el ‘Triduo del crucificado, sepultado y resucitado’; se llama también ‘Triduo pascual’ porque en su celebración se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua, es decir el tránsito del Señor de este mundo al Padre. En esta celebración del misterio, por medio de los signos litúrgicos y sacramentales la Iglesia se une en íntima comunión con Cristo, su Esposo” (Carta MP 38).
Las celebraciones litúrgicas del TRIDUO PASCUAL, se han de realizar con gran solemnidad y una consciente participación de los sacerdotes y fieles. Las acciones litúrgicas gozan de mayor dignidad e importancia con respecto a los actos piadosos, para que los horarios se adapten a este criterio y a las necesidades pastorales de los fieles.
a) JUEVES SANTO: MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR.
“Con esta Misa, que se celebra en las horas de la tarde del Jueves Santo, la Iglesia comienza el Sagrado TRIDUO PASCUAL, y se esfuerza vivamente por renovar aquella última Cena, mediante la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, amó hasta el fin a los suyos que estaban en el mundo, ofreció su Cuerpo y su Sangre a Dios Padre bajo las especies del pan y de vino, se los dio a los Apóstoles para que lo comieran, y a ellos y a sus sucesores en el sacerdocio les mandó que lo ofrecieran” (Ceremonial de Obispos 297).
Con esta celebración se inicia al Triduo Pascual, en la que se recuerda la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, así como el mandato del Señor sobre la caridad fraterna, elementos que han de tomarse muy en cuenta en la Homilía (cf. Misal Romano p. 120). Dentro de la Misa, el Sacerdote que preside hace EL LAVATORIO DE LOS PIES, no a las mujeres, sino solamente “a algunos varones previamente designados, y significa el servicio y el amor de Cristo, que ha venido ‘no para ser servido, sino para servir’” (Carta MP 51).
Al concluir la celebración se hace el traslado del Santísimo Sacramento al lugar de la Reserva, hay que notar que el Santísimo Sacramento se reserva en un sagrario y nunca debe hacerse exposición con la custodia u ostensorio. El sagrario no tendrá forma de un sepulcro, pues no se trata de representar “la sepultura del Señor”, sino conservar la Eucaristía para la comunión el Viernes Santo (cf. Carta MP 55).
b) VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
“Este día, en que ‘ha sido inmolado Cristo, nuestra pascua’, lo que por largo tiempo había sido prometido en misteriosa prefiguración, se ha cumplido con plena eficacia: el Cordero verdadero sustituye a la oveja que lo anunciaba, y con el único sacrificio se termina la diversidad de las víctimas antiguas” (Ceremonial de los Obispos 312).
En las primeras horas de la mañana, se puede organizar la recitación comunitaria del Oficio de Lectura y Laudes. La celebración de la Pasión del Señor se tendrá después del mediodía, cerca de las tres. Por razones pastorales puede elegirse otra hora más conveniente para que los fieles puedan reunirse más fácilmente: por ejemplo desde el mediodía hasta el atardecer (Carta MP 63).
En este día la Iglesia Universal, desde la Edad Media, ha querido solidarizarse con los cristianos de Tierra Santa a causa de la crisis política y económica que afrontan, y de los sufrimientos a que están sometidos. La Congregación para las Iglesias Orientales ha insistido sobre la importancia de la COLECTA a favor de la Tierra Santa, pues “Se espera que dicha Colecta reciba una constante acogida por parte de todas las Iglesias locales, para que pueda crecer el movimiento de caridad que, por mandato del Papa, nuestra Congregación coordina con el fin de garantizar a la Tierra Santa, de manera ordenada y proporcionada, la ayuda que requieren la ordinaria vida eclesial y otras particulares necesidades” (Carta a los Obispos 2008).
Pido a los Párrocos y Rectores de los Templos que en la celebración litúrgica de ese día, y en los actos piadosos, se de a conocer a los fieles la urgencia de esta ayuda para las comunidades de Palestina, y organicen esta COLECTA ESPECIAL. Lo que se recabe se enviará a la Caja del Arzobispado.
c) EJERCICIOS DE PIEDAD:
Los ejercicios de piedad se han de organizar siguiendo con fidelidad los principios y orientaciones del “DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA”, publicado por la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos, el 17 de diciembre de 2001 (cf. 138 al 156).
Se recomienda el “VÍA CRUCIS” en un ambiente de austeridad, silencio y oración (Cf. Directorio 142). “Para la representación de la Pasión de Cristo”, se ha de fomentar en los actores y espectadores, una fe activa y una auténtica piedad, explicando la diferencia que hay entre una “representación” y “la acción litúrgica” (Directorio 144). También se tendrá “el recuerdo de la Virgen de los Dolores”, para hacer compañía a la Madre del Señor, “que se ha quedado sola y sumergida en un profundo dolor después de la muerte de su único Hijo” (Directorio 145).
d) SÁBADO SANTO:
El Sábado Santo, a temprana hora, es muy conveniente que se recite en las comunidades el Oficio de Lectura y Laudes. También para expresar el luto de toda la Iglesia por la muerte del Esposo, se recomienda organizar “La Hora de la Madre”, ya que la Virgen María, junto al sepulcro de su Hijo, “es imagen de la Iglesia Virgen que vela junto a la tumba de su Esposo en espera de celebrar su Resurrección” (Directorio 147).
e) DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR:
“Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como ‘la madre de todas las santas Vigilias’. Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los Sacramentos de la Iniciación Cristiana. Toda la celebración de la Vigilia Pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo. Esta regla ha de ser interpretada estrictamente” (Carta MP 77 - 78).
Los Señores Párrocos y Rectores de los templos, han de celebrar esta Vigilia en sus cuatro partes, como se encuentra en los libros litúrgicos, y no se debe reducir a una Misa Vespertina de sábado. Elegirán la hora más oportuna, entrada ya la noche, teniendo en cuenta las necesidades pastorales de los fieles.
III. TIEMPO PASCUAL:
“La celebración de la Pascua se continúa durante el tiempo pascual. Los cincuenta días que van del Domingo de Resurrección al Domingo de Pentecostés se celebran con alegría, como un solo día festivo, más aún, como el ‘gran Domingo’” (Carta MP 100).
El tiempo de la Cuaresma, que preparó debidamente a las comunidades, ha de culminar con la celebración del Tiempo Pascual, como una gran fiesta prolongada. La Iglesia nos sugiere algunas iniciativas a este respecto:
Que Jesucristo, muerto y resucitado, nos fortalezca con el don del Espíritu Santo, para ser sus testigos en el mundo, anunciando de palabra y obra, la alegría pascual.
Guadalajara, Jal., a 11 de marzo de 2009.
+ JUAN CARD. SANDOVAL ÍÑIGUEZ
Arzobispo de Guadalajara
Juan Pablo Preciado Ramírez, Pbro.
S e c r e t a r i o
Circular 08/2009